Hace poco tuve el gusto de compartir unas cervezas (sin alcohol porque luego había que conducir), con @diegogg, @onio72 y @luisra78 en Granada. En tres horas tuvimos tiempo para dar un repaso a nuestras inquietudes y la percepción que tenemos con respecto a la formación del profesorado.
@onio72 y @luisra78 trabajan en Sevilla impartiendo clases de Bachillerato online a través de la plataforma Moodle. Atienden individualmente a su alumnado y los resultados están siendo extraordinarios.
@onio72 nos dio una clave a la que deberíamos prestar atención pues considero que puede ser la vía acertada a seguir con respecto a la formación del profesorado, ahora que comienza el módulo II y se acerca el módulo III del Proyecto Escuela Tic2.0. Cuando @diegogg me indicó que quería hablar de esto en un sitio en el que colaboramos, yo también le dije que tenía en mente publicarlo en el blog. Pues allá vamos:
Del razonamiento de @onio72, infiero lo siguiente:
Si a nuestro alumnado procuramos atenderlo de modo individualizado teniendo en cuenta sus dificultades o gran facilidad para adquirir las competencias, ¿por qué no se aplica la misma filosofía a la hora de formar a los docentes?
Son muchos los cursos que se ofertan a través de los CEPs de forma online. Pero todos o casi todos vienen diseñados de forma “enlatada”, como un pack. Imaginemos un curso online, por ejemplo, de Web2.0. En dicho curso se incluye una serie de unidades o temas, de forma más o menos secuenciada, con sus correspondientes contenidos. Quien diseña el curso presupone que dichos contenidos van a serles prácticos al alumnado. Pero, ¿realmente todos los contenidos son útiles? He impartido ya varios cursos y considero que no todo lo que se oferta es utilizado después por los docentes.
Pongamos unos ejemplos:
- Lectores de RSS: son herramientas utilísimas si deseamos hacer un seguimiento de páginas webs, blogs, etc, sin tener que pasear virtualmente por ellos para ver si hay nuevas publicaciones.
- Compartir documentos en red: herramientas interesantísimas para el trabajo colaborativo, sobre todo para personas que no tienen facilidad para un contacto físico y tienen la necesidad de realizar algo de modo contributivo.
- Marcadores dinámicos: herramientas para almacenar URLs de páginas interesantes para después ser consultadas desde cualquier ordenador.
Dichos ejemplos son herramientas que explicamos en los cursos pero no siempre son empleadas posteriormente por el alumnado.
¿Cuál sería la nueva forma de planificar los cursos?
Partiendo de que no todos tenemos las mismas inquietudes o necesidades, ¿por qué no diseñamos una formación a la carta? Normalmente los cursos se establecen con una duración de 30 horas a efectos de certificación. ¿Podríamos crear pequeños módulos con su valoración horaria a modo de créditos como en la educación universitaria? En función de la dificultad de los contenidos, podría haberlos de 3 horas, 6 horas… Al alumnado se le indica en la inscripción que tiene para escoger de un total de 20 pequeños módulos, con sus correspondientes valoraciones horarias, aquellos que considere le van a ser útiles posteriormente, hasta sumar las 30 horas establecidas.
Es muy posible que haya ciertas dificultades técnicas para llevar esto a cabo pero, desde luego, se ganaría mucho más en productividad puesto que quienes van a formarse, realmente podrán escoger aquello que les interesa y les va a resultar útil en su labor docente.
¿Os suena aquello de la granja a quienes estuvisteis en #EABE09? Pues saliéndome por la tangente, un buen granjero no le da de comer por igual a todos sus animales. Si le pone a todos el mismo pienso crecerán; pero si les pone la alimentación adecuada a cada cual, crecerán muchísimo mejor.
¡Quizás todo esto sea una barbaridad pero… creo que por ahí deberían ir las nuevas líneas de actuación! ¡El futuro nos dirá si estamos en lo cierto o no! Tengo ilusión y esperanza, desde luego, de que esto se pusiera en práctica.








