domingo, 26 de diciembre de 2010

¡CUÉNTAME! Aquellos maravillosos años (II)

Ave María Casa Madre, un entorno ideal para el aprendizaje

Tenía pendiente de hace algún tiempo el hacer esta segunda entrega tras la que abrió esta trilogía, en la que recordé mis primeros años como escolar, siguiendo la idea propuesta por @flosflorum en su blog

Quiero traer a mi memoria aquellas anécdotas que me sucedieron en la escuela y que me dejaron un grato recuerdo hasta la actualidad.


Con maraca roja en mano, de pequeño, me encantaba la música.


- En parvulitos, el único curso en que nos mezclamos niños y niñas, nos daban leche en el recreo. Nos decían algo de que era de los americanos pero yo no entendía qué era eso.

- En primero de EGB, con 6 años, hice un examen de geometría. Al mediodía le estuve contando a mi madre, maestra, las preguntas y respuestas que di. Pero me advirtió que a la pirámide le había llamado cono. Por la tarde, continuando el examen, rectifiqué la respuesta. El maestro, que ya había corregido, se dio cuenta, me la dio por válida y le contó la anécdota a mi madre.

- En tercero, estábamos haciendo ejercicios de matemáticas y a un compañero se le cayó un papel al suelo. Me levanté, lo recogí y fui a dárselo. El maestro me castigó por hablar en clase: de rodillas a escribir 250 veces “No hablaré más en clase”.

¿Quién será el pequeñín con laúd a la izquierda del director?


- Tocando mi laúd con la rondalla, cuando terminamos la actuación el director de la misma indicó que, aunque lo hacíamos bastante bien, detrás nuestra venía el grupo de los menores que tocaban mejor que nosotros. Uno, que tenía demasiado amor propio, no pudo contenerse y contestar añadiendo: ¡Eso es mentira! (¡Uf, qué bochorno al recordarlo!).

- Teníamos el lujazo de poder ver cine en el colegio de vez en cuando. Había un salón con escenario y pantalla. Traían unos rollos enormes de cinta cinematográfica y ponían películas de Tarzán, El gordo y el flaco,…

- Estando estudiando 7º de EGB, las niñas de 5º no paraban de mirarme y cuchichear. Luego me dijeron algunas maestras que las tenía locas. ¡Qué cosas tienen las niñas!

- Jugando a saltar de un poyete a otro, caí por un precipicio de 2 metros de altura y perdí el conocimiento. No fue el único episodio pues en otra ocasión caí de cabeza al suelo cuando jugaba a saltar desde una escalera más alta cada vez. Desde entonces la cabeza está como está.

Mi padre, en la foto, también era maestro.


- Todos los años por San Andrés, fiesta del colegio por el fundador Andrés Manjón,

- En 7º, el maestro de Educación Artística nos mandó realizar un trabajo con estaño. Fabriqué un columpio uniendo alambres con estaño pero a la hora de entregarlo se “descuajeringó” todo. Me puso un 7 y me pegué una “hartá” de llorar por el esfuerzo realizado que se vio en vano por la calificación.

- En 8º, el maestro de Educación Física me puso a entrenar los 3.000 metros marcha para la competición provincial que se celebraría en el Estadio de La Juventud. Como era el subcampeón del colegio, me llevaron como reserva. Pero una vez allí, el director convenció a los jueces para que me dejaran participar. Al final gané sacando más de 200 metros de ventaja a mi rival compañero. La pista, de tierra, estaba encharcadísima pero concentrado en “mi competición” no le temí a regresar a casa totalmente embarrado.

No sigo, que me está entrando una nostalgia…. Espero no demorarme para la tercera y última entrega de ¡CUÉNTAME! Aquellos maravillosos años.

¿Y vosotros/as? ¿Qué anécdotas recordáis?

4 comentarios:

Lui dijo...

¿de verdad te caiste de cabeza?
Joroba, yo pensaba que haber intentado comerme la columna era único

Equipo de educación primaria dijo...

Pues yo recuerdo que en preescolar empezaron a cortar mis alaas,tremenda bronca me cayó por pintar una casa verde (¡¡las casas no son verdes!!), ay si Sor Pura levantara la cabeza a día de hoy, iba a ver casas de todos los colores, hasta contenedores que son casas... jajaja
También recuerdo que era una negada para memorizar poemas (creo que no le veía la utilidad) y siempre me ponía detrás moviendo la boca cuando nos lo hacía recitar a todos juntos... nunca me pillaron (o al menos no me lo dijeron).
Otra de las grandes fue cuando nos dejaron si fin de curso a mis grupillo, por alterar el orden. Nos obligaban a pagar un plus por si nos tenían que "devolver" de Palma de Mallorca. Menos mal que las madres de toda la clase (las del grupo revelde y las más modositas) se pusieron de acuerdo y al final no hubo viaje para nadie (estas monjas coñaaaaa) porque las tías (las monjas) no se bajaban del burro...
Guerras de levantar faldas (solo éramos chicas), jugar a "churro", bajada de pantalones al profesor de "gimnasia" de prácticas, castidos sin recreo constante por negarme a coser en la clase de prácticas o pon no querer llevar el baby...
Jjajaja, bastante divertido todo... Y baile en el manicomio al grupo que ganamos un año el carnaval al mejor disfraz (menudo regalo, ehhhh)... Si se me ocurren más cosas, voy contando...
@mamencita78

m samaniego dijo...

el profesor que te puso
a correr.3.000 metros no sería Pepe Pozo

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Lui: yo creo que estaba mirando a La Alhambra y pensando en que algún día organizaría algo con gente teniéndola de fondo.

Equipo de educación primaria: ¿a quién se le ocurre pintar casas de color verde si son rosas o azules? Ainssss. ¡Lo que algunos hemos tenido que aguantar! Menos mal que los tiempos cambian en algunos sitios. Saludos, Mamencita78.

m samaniego: No. Era José Antonio, en la Casa Madre. Pozo daba clases en el Ave María, pero en BUP.

 
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