miércoles, 19 de mayo de 2010

APRENDIENDO CON MIGUEL HERNÁNDEZ (III) Colaboración Abrucena-Macael

María José (Macael)


Susana (Abrucena)

 
LAS DESIERTAS ABARCAS

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me visitó la pobreza,
me laminó el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

Miguel Hernández


COMENTAMOS LA POESÍA


Las abarcas son un tipo de calzado que se usaba en el campo. Trata de un 5 de enero, día de Reyes. Que puso sus zapatos en la ventana para que los Reyes Magos le trajeran algo... Todos los años se encontraba con sus abarcas vacías. Él nunca había tenido mucha ropa, zapatos, juguetes…

Cuando dice “y del pie a la cabeza, pasto fui del rocío”, significa que cuando de pequeño cuando iba al campo se levantaba de “madrugá”.

Al final, el día 6 cuando miró a ver si le habían dejado algo, allí estaban sus abarcas vacías, desiertas. 

Mª José (Macael)

Yo estoy de acuerdo con Mª José en lo que trata porque siempre se encontraba con las abarcas vacías. La época de esta poesía creo que era en invierno porque la poesía habla sobre el 5 y el 6 de enero, día de Reyes. En la vida de Miguel Hernández creo que fue cuando trabajaba como cabrero porque el poema habla sobre un cabrero.

En el poema sale una metáfora: pasto fui del rocío.

En todas las estrofas menos en la tercera riman el primer verso con el tercero y el segundo con el cuarto. Todos los primeros versos miden 7 sílabas: son de arte menor. He encontrado sinalefas.

A mí el poema me ha gustado mucho, aunque el poema era triste y nostálgico y a mí me gustan más los alegres.

Susana (Abrucena)


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