sábado, 5 de enero de 2008

Los Reyes Magos visitan Granada en 2.008 (Por Gregorio)

¡¡¡Que vienen, que vienen!!! Se oye gritar por la chiquillería en las calles del centro de Granada. La ciudad se viste más aún de fiesta para celebrar la llegada de Sus Majestades los Reyes Magos. Venidos desde Oriente y ayudados por sus pajes traen a los niños y niñas de la ciudad paquetes cargados de ilusión y cariño. Pocos niños se han perdido la Cabalgata Real que recorre las avenidas centrales de la ciudad.


Antes de su llegada, los peques se han portado todo lo mejor posible durante el año para hacer los méritos suficientes para ser premiados. Los que ya saben escribir han redactado su carta correspondiente, pidiendo sus deseos; los más peques les dictan la carta a sus hermanos y hermanas mayores o se conforman con lo que los Reyes les traigan porque acertar, ¡siempre aciertan con nuestros gustos!


Dos miembros de la Policía Nacional, montados a caballo, van avisando de que se acerca la comitiva real y abren paso a este desfile de hermoso colorido. Tras ellos una banda de música ameniza la marcha, seguida de figuras animales de todo tipo.

Se acercan las primeras carrozas y los peques empiezan a emocionarse por la gran cantidad de caramelos que les llueven encima. Más de uno cae sobre nuestras cabezas y llega a hacernos un poco de pupa. Pequeños y mayores tratan de "cazar" el caramelo volador o recogerlo del suelo. Algunos nos dedicamos a hacer fotos y nos caen caramelos, accidentalmente, en la manga del chaquetón.

Tras estas primeras carrozas muy coloridas, varios romanos totalmente equipados avisan de que se acerca el primer rey. Seguro que todos lo habéis averiguado; efectivamente, se trata de Melchor que lanza caramelos en grandes cantidades a diestro y siniestro.



Nuevas carrozas y llueven caramelos a mansalva al fondo de la avenida. No es otro que Gaspar que, ayudado por sus pajes, regala dulzura para todos los asistentes.


Tras otro pequeño desfile de malabares y de pajes de raza negra encontramos el rey más querido por la mayoría de chavales y chavalas: Baltasar. Si los otros lanzaban caramelos, éste terminará con agujetas por el esfuerzo realizado. Menos mal que le ayudan los pajes porque, en caso contrario, no podría realizar el trabajo de repartir regalos por todas las casas de la ciudad y del mundo entero.

Tras éstas y otras pocas carrozas termina el desfile, volvemos a casa y nos acostamos temprano procurando dejarles algo de comida y agua por si lo necesitan cuando visiten nuestras casas. Cuando nos levantemos tendremos todos una alegre sonrisa en nuestra cara. ¡Sí, han venido y han traído el regalo que más ilusión me hacía! Los Reyes siempre aciertan; ¿será por eso por lo que les llaman Magos?

 
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